HUME:  EMPIRIMO ESCÉPTICO.

 

David HUME puede ser considerado el filósofo escéptico más consistente de la historia de la filosofía y representa la culminación del pensamiento empirista. 

 -OBJETIVO DE LA FILOSOFÍA DE HUME:

El título de su primera obra (Tratado de la Naturaleza Humana) nos da una pista muy importante acerca de cuáles pudieron ser los objetivos y propósitos filosóficos de Hume: Lo que Hume pretende es hacer una organización de todas las ciencias existentes (matemáticas, física, lógica, moral, etc.) utilizando como "cimientos" de esta organización una ciencia del hombre, o lo que es lo mismo, una ciencia de la naturaleza

humana. Igual que Descartes pretendía "construir" un "edificio filosófico" sólido y consistente (cierto y verdadero), Hume se propone unificar todas las ciencias en un mismo "sistema científico" cuyos cimientos van a consistir en un estudio de la naturaleza humana, un análisis de lo que es el hombre.

Para hacer realidad estos propósitos es necesario, al igual que para Descartes, seguir un determinado método. Pero Hume no hace lo que hizo Descartes, "mirar a las matemáticas" e imitar su metodología, sino que el punto de mira es el método que el físico Isaac Newton (1644-1728) utilizó en la ciencia física. Se trata de un método empírico basado en la observación y en la experimentación (lógico viniendo de un empirista como lo es Hume).

¿Por dónde comenzar este estudio de la naturaleza humana? Ha de comenzar, al igual que consideró Locke, por un análisis del entendimiento: de sus contenidos o elementos, y de las operaciones que se pueden realizar con esos contenidos o elementos.

Fiel a su enfoque psicologista, Hume creerá que todas las experiencias humanas pueden ser comprendidas estudiando los mecanismos ocultos de nuestra mente que están a la base de dichas experiencias. Todas las actividades humanas remiten directa o indirectamente al hombre, algunas porque se refieren a su conducta o a sus gustos y sentimientos, como la ética y la estética; otras porque estudian los principios y operaciones de su pensamiento, como la lógica; y otras, en fin, porque son consecuencia del uso de sus facultades cognoscitivas, como la matemática y la física.

De este modo, la filosofía debe tener como objetivo el estudio de la naturaleza humana, pues todo gira alrededor de ésta. Este estudio tiene que hacerse utilizando el mismo método que tanto éxito ha alcanzado aplicado al conocimiento de la Naturaleza: la experiencia y la observación. 

"“La mayoría de los filósofos de la antigüedad que trataron de la naturaleza humana, más han mostrado poseer una delicadeza de sentimientos, un justo sentido de la moral o una grandeza de alma, que una profundidad de razonamiento. Se contentan con representar el sentido común de la humanidad…Pero no sigue con rigor una cadena de proposiciones…Es cuando menos, un intento que merece la pena, ver si la ciencia del hombre no admite la misma precisión de la que varias partes de la filosofía natural...Parece que hay razones de sobra para imaginar que esta ciencia puede ser desarrollada según el máxima grado de exactitud. Si, examinando diversos fenómenos, encontramos que éstos se resuelven en un principio común…Llegaremos por fin a esos pocos principios simples de los que todos los demás dependen. …Este autor propone anatomizar la naturaleza humana de un modo regular, y promete no deducir más conclusiones que las que le autorice la experiencia. Habla con desprecio de las hipótesis......todas las ciencias están comprendidas en la ciencia de la naturaleza humana, y dependen de ella. La única finalidad de la lógica es explicar los principios y operaciones de nuestra facultad razonadora., y la naturaleza de nuestras ideas; la moral y la crítica se refieren a nuestros gustos y sentimientos; y la política considera los hombres reunidos en sociedad dependientes los unos de los otros. Por lo tanto, este tratado de la naturaleza humana parece estar dirigido a formar un sistema de las ciencias.

 No es, pues, la razón, la guía de la vida, sino la costumbre. Solamente ella determina a la mente a suponer, en todos los casos, que el futuro es conforme al pasado. Por fácil que pueda parecer este paso, la razón no será capaz de hacerlo, en toda la eternidad. ……Es este un descubrimiento muy curioso, pero nos conduce a otros que son todavía más curiosos. Cuando veo una bola de billar moviéndose hacia otra, mi mente es inmediatamente llevaba por el hábito hacia el efecto ordinario y se adelanta a mi vista concibiendo la segunda bola en movimiento. Pero ¿es esto todo? ¿No hago otra cosa que concebir el movimiento de la otra bola? No, ciertamente. También creo que ella se moverá. ¿Qué es, entonces, esta creencia? ¿Y en qué difiere ella de la simple concepción de una cosa? He aquí una cuestión nueva no pensada por los filósofos. Es la costumbre la que guía nuestras vidas. Los hábitos adquiridos originan las creencias de que las cosas sucederán como siempre.  Textos de su obra Abstract